Las Zonas: del silencio al grito

[Leer en Tercera Información]

La movilización juvenil lidera la reactivación de los movimientos sociales urbanos en Perú

Nos encontramos en el centro de la capital de la República del Perú, en un espacio cedido por el Sindicato Único de Trabajadores de la Empresa del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SUTESAL) –una de las pocas empresas aún no privatizada-, y más de un centenar de jóvenes de Las Zonas permanecen reunidos en asamblea debatiendo qué acción se realizará el día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Nos llama la atención la media de edad -de unos 25 años-, la diversidad, el fuerte carácter político, el compromiso y la pasión que se desprende de sus intervenciones.

Hace apenas un mes se derogó la ley de Régimen Laboral Juvenil, popularmente conocida como Ley Pulpín, que tenía como objetivo, según el gobierno, disminuir el desempleo y la informalidad, pero que movimientos sociales y estudiantiles denunciaban su atentado a los derechos laborales de los jóvenes entre 18 y 24 años, los cuales se les reducían buena parte de sus beneficios. Tras cinco marchas multitudinarias de gran repercusión mediática, que tuvieron lugar entre diciembre de 2014 y enero de este año, se logró que el gobierno de Ollanta Humala, el mismo que promovió la Ley, la derogara. Por primera vez en la historia reciente se consiguió una revocación de ley gracias a la movilización juvenil en las calles.

Esta propuesta de ley formaba parte del quinto paquete de medidas para reactivar la economía peruana, la cual despertó a la movilización ciudadana con la participación principalmente de jóvenes, universitarios, sindicatos, movimientos sociales y colectivos, entre ellos el espacio Las Zonas y la Coordinadora 18D.

La ley número 30288 que promueve “el acceso de jóvenes al mercado laboral y a la protección social” fue aprobada en el Congreso el pasado 11 de diciembre de 2014, y el día 18 del mismo se convocó, a través de las redes sociales y de forma espontánea, la primera de las cinco marchas. Actualmente en Perú el 80% de las personas entre 18 y 24 años trabajan sin beneficios laborales y el 50% trabajan en el mercado informal. Ésta es sin duda una problemática arraigada en el país andino. La Ley Pulpín queda lejos de abordar esta cuestión y agudiza aún más la desprotección y desigualdad de los jóvenes.

“Quieren callarme pero nací gritando”

En este marco y en medio del bullicio social emerge el movimiento juvenil de Las Zonas, un espacio de organización popular, de resistencia y de propuesta frente a la actual crisis social y política. Esta agrupación, que se encuentra en una primera fase de organicidad, integra a un millar de personas distribuidas en las catorce zonas que comprenden los distritos de Lima y Callao. Se define como autónoma, horizontal, anticapitalista y antineoliberal.

Cada Zona dispone de un vocero o portavoz de carácter rotativo que la representa en la asamblea interzonal convocada semanalmente, y de las comisiones tales como seguridad, prensa, organizaciones sociales, legal, territorio y comisión transitoria para la organización del segundo encuentro interzonal. Cada Zona en particular también se reúne como mínimo una vez por semana para discutir cómo desempeñar las acciones futuras. Los ejes de trabajo sobre los cuales pivotará la actividad política de esta recién organización son la formulación de una nueva Ley General del Trabajo, las luchas ecoterritoriales del país y la movilización territorial-barrial.

“La juventud no es la esperanza del mañana, es la acción de hoy o no es nada”, se podía leer en un cartel de la tercera marcha celebrada en Lima; y es que Las Zonas responde a la necesidad por parte de la sociedad civil de recuperar los espacios políticos, de formar parte de los procesos de decisión y no relegar el presente y futuro de un país castigado por las dictaduras, los golpes de estado y el neoliberalismo.

Las Zonas ha tomado un papel activo en el proceso y rechazo de la Ley de Régimen Laboral Juvenil, pero también en la reactivación de los movimientos sociales urbanos. Ahora es de vital importancia el trabajo interno de coordinación para definir esta masa crítica que lucha por una sociedad más justa y digna, y que ha revolucionado el panorama actual de Lima.

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