Chilavert, una imprenta de puertas abiertas

La cooperativa no solo es de los trabajadores, también es de la gente del barrio, es una cooperativa de puertas abiertas”. La imprenta Chilavert llamada antes de la recuperación Gaglianone, ubicada en la misma calle Chilavert, en Buenos Aires, en cuyo interior del edificio hay un boquete de 25 centímetros a más de dos metros de altura, tapado ahora con ladrillos, que permitió a los trabajadores de la imprenta trabajar secretamente durante la ocupación mientras estaba sitiado por la Policía, era una empresa con 76 años de existencia en la que tan solo entraban a trabajar ocho trabajadores a lo largo del día. Hoy está abierta a toda la comunidad y en ella circulan alrededor de unas 90 personas entre los trabajadores de la imprenta, el bachillerato nocturno, el centro cultural y el centro de documentación de empresas recuperadas asociado a la Universidad de Buenos Aires.

Placido Peñarrieta, actual presidente de la cooperativa, explica como la imprenta se ha convertido en un lugar común para la comunidad: “Cuando conseguimos recuperar Chilavert en realidad no conocíamos a la gente que había estado ahí apoyándonos. Por eso decidimos que la imprenta también tenía que ofrecer un servicio para el barrio. Con el permiso del Ministerio de Educación de la Nación decidimos entre todos comenzar a gestionar un bachillerato para todos aquellos que aún no habían terminado la secundaria. Ahora nosotros trabajamos de día y ellos estudian de noche”.

En los días negros de la famosa crisis del “corralito” argentino, numerosas fábricas y empresas, que habían entrado en quiebra a causa del modelo neoliberal introducido durante la dictadura (1976-1983) y consolidado con el menemismo, fueron recuperadas por sus trabajadores. “A finales de los años 90 había una persona desocupada en cada familia y muchas fábricas cerradas. Después de meses sin pagarnos y de llevarse prácticamente toda la maquinaria, en abril de 2002 decidimos ocupar para evitar que se llevasen la máquina principal. Muchos vecinos del barrio, otros trabajadores del movimiento de empresas recuperadas, de los sindicatos y el gremio vinieron a ayudarnos. Más de 300 personas nos acompañaron para impedir el desalojo”.

Diez meses más tarde la cooperativa consiguió la posesión legítima de la fábrica, en noviembre de 2004 la expropiación definitiva del edificio a manos del Estado, y en 2012 las indemnizaciones por los impagos. Actualmente, los 15 trabajadores están a la espera de la cesión oficial del edificio.

La autogestión nace como respuesta a la necesidad de conservar el empleo, pero luego se convierte en un valor añadido, ya que todos los socios de la cooperativa tienen el mismo poder de decisión, y eso comporta más responsabilidad”, concluye Peñarrieta. Chilavert es un ejemplo de como ese modelo de trabajo es sostenible, rentable y generador de nuevos puestos de trabajo. “Nosotros pasamos de la acción a la ideología, fuimos aprendiendo a medida que actuábamos”,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s